martes, abril 24

La temporada 2 de "Handmaid's Tale", vuelve a la televisión, más oscura y escalofriante

LOS ÁNGELES (Reuters) - “The Handmaid’s Tale” vuelve esta semana a la televisión con su escalofriante retrato de un futuro cercano aún más oscuro y profético que nunca, donde las mujeres son convertidas en ciudadanas de segunda clase.

No es casualidad. A medida que la serie ganadora del Emmy se aleja de la novela distópica de Margaret Atwood de 1985, indaga más profundamente en cómo Estados Unidos se aparta de la democracia hacia un estado totalitario llamado Gilead.

Allí, la polución ha provocado infertilidad extendida, las mujeres tienen prohibido leer, no pueden controlar el dinero y la gente se espía entre sí.

“Comenzamos la primera temporada sintiendo que no podíamos decepcionar a Margaret Atwood”, dijo Warren Littlefield, uno de los productores ejecutivos de la serie.


“Luego, poco después de la elección (presidencial de 2016), mientras esta administración pre-Gilead de (el presidente Donald) Trump se desarrollaba, sentimos la responsabilidad de que no podíamos decepcionar a Estados Unidos. Somos escritores, pero el mundo que representamos es relevante y los temas son más relevantes que nunca”, agregó.

La segunda temporada empieza el miércoles en la plataforma web Hulu, retomando inmediatamente en el lugar donde terminó en junio pasado la primera temporada, con la embarazada Offred (Elisabeth Moss) capturada para enfrentar un castigo por un acto de rebelión masiva por parte de un grupo de sirvientas en Gilead.

Flashbacks pre-Gilead muestran el debilitamiento de los derechos humanos y civiles, donde las mujeres necesitan el consentimiento de sus parejas para usar métodos anticonceptivos, son presionadas para ser madres que no trabajan y los homosexuales pierden sus derechos legales y enfrentan acosos.

También da a los espectadores un primer y aterrador vistazo de las colonias contaminadas del libro, donde mujeres infértiles o disidentes son enviadas a vivir en condiciones similares a las de un campo de concentración. Reuters