martes, abril 15

Ficciones realistas y dramáticas en la 56 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional

· Dramas personales y psicológicos, así como una cruda realidad social de pobreza, violencia y deshumanización, están presentes en la selección.
· Largometrajes históricos, latinoamericanos, japoneses y biográficos; comedia, romance y bellezas naturales conforman parte de esta quincuagésimo sexta edición.


La 56 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional incluye piezas de grandes realizadores como Ettore Escola, Lars von Trier, Hayao Miyazaki, Alejandro Jodorowsky, Jian Zhangke, Shion Sono y Lucía Murat, entre otros, quienes abordan una gran variedad de ideas y temas en los que predomina el drama, aunque también hay biografías, suspenso, romance, crimen, acción, animación, fantasía e historia. 

La selección del complejo cinematográfico del Conaculta se consagra como uno de los eventos fílmicos más importantes del país, pues además de acercar al público mexicano lo mejor de la cinematografía mundial actual, da cuenta de las nuevas tendencias a partir de la inclusión de directores jóvenes y reconocidos, y al mismo tiempo presenta los trabajos más recientes de los grandes cineasta consagrados a nivel mundial.

De igual forma este evento marca una tendencia sobre los intereses de los realizadores en el mundo, pues los temas que abordan están ligados al desarrollo de la humanidad, aunque también al género que representan.

A pesar de tratarse de piezas de ficción, reflejan una parte de realidad conmovedora y estremecedora, como sucede con los realizadores jóvenes Maïwenn Le Bresco y Xavier Dolan, quienes presentan materiales como Polissía (2011) y Tom en el granero (2013), que retratan dos crudas realidades sociales: la del maltrato y abuso infantil, y la intolerancia y violencia social ante la homosexualidad. Maïwenn lo aborda a partir de la visión de la cruda temática de los delitos ocurridos contra menores, investigados por la Brigada de Protección a Menores de París; mientras que Dolan aborda la homosexualidad desde la percepción que tienen las familias rurales. 

Los dramas psicológicos se vislumbran a través de las piezas Ninfomanía Vol. I (2013), de Lars von Trier, y El Último Elvis (2012), de Armando Bo, quienes plantean historias de fracaso y gloria, de lucidez y perversión a través de un mismo personaje. Von Trier mediante una controversial película sobre la adicción al sexo de una mujer y los acontecimientos en los que se involucra para satisfacer su adicción, mientras que Carlos Gutiérrez (John McInerny), encarna el drama del fracaso de un hombre que vive su vida a partir de la imagen de un ídolo, por quien es capaz de llegar a las últimas consecuencias.

La cruda realidad social de la pobreza, la violencia y la deshumanización también están presentes en esta selección y se retratan a partir de la primera ficción de la documentalista Clio Barnard, El gigante egoísta (2013), una metáfora sobre la amistad de dos niños cuyo destino está marcado por la pobreza y la marginación del entorno hostil en el que se desarrollan; y Un toque de pecado (2013) del director chino Jia Zhangke, quien a partir de cuatro incidentes basados en hechos reales ocurridos recientemente en distintas provincias de China, presenta a cuatro personajes vagamente interconectados y empujados a finales violentos, lo cual resulta en una reflexión en torno a cómo la violencia puede suceder una y otra vez en diferentes momentos y condiciones sociales.

La realidad latinoamericana, marcada por las dictaduras y las guerrillas sociales está representada por la documentalista brasileña Lucía Murat y el francochileno Alejandro Jodorowsky. En Memorias que me contaron (2012), la primera plantea una ficción sobre la vida de una de las principales guerrilleras durante la dictadura brasileña, conocida como Vera Magallanes. Mientras que en La danza de la realidad (2013), Jodorowsky, en un tono autobiográfico pero con las características de cine fantástico que se le reconocen, relata parte de su infancia, la cual se desarrolló en un pequeño pueblo de Chile, con un padre autoritario y recalcitrantemente comunista. La película está basada, en el libro homónimo de su autoría que narra su historia propia. 

Una constante cinematográfica, siempre presente en los grandes festivales es la evocación y el recuerdo a través de filmes históricos, y esta muestra no es la excepción. Dos grandes realizadores, uno que había anunciado su retiro sin cumplirlo, el director italiano Ettore Scola, y uno que ha anunciado que se trata de su último filme, Hayao Miyazaki, recurren a personajes de la historia y les rinden un homenaje al plasmarlos en dos piezas de gran valor artístico, haciendo gala de la sobrada experiencia fílmica de que goza cada uno, pues se trata de obras maestras.

En ¡Qué extraño es llamarse Federico! (2013), Scola hace una remembranza de su entrañable amigo Federico Fellini y mediante cuadros a manera de viñetas narra parte de la vida del director de La Dolce Vitta (1960), desde sus inicios hasta su encuentro y amistad con él. Mientras que el director nipón se inspira en un manga realizado por él mismo, basado en una novela corta de Tatsuo Hori, y con Se levanta el viento (2013), cuenta la vida desde la niñez hasta la plenitud de Jirô Horikoshi, ingeniero aeronáutico quien en la vida real desarrolló varios aviones militares.

Sin embargo, también están presentes la comedia, el romance y la belleza natural, tanto de los paisajes como en la historias de Wes Anderson y Benedikt Erlingsson, quienes presentan ficciones ambientadas en espectaculares lugares. El gran hotel Budapest (2014), de Anderson, es una comedia sobre la amistad entre un conserje y un joven botones, quienes se ven implicados en una misteriosa muerte y para aclararla deben atravesar por grandes paisajes europeos. A su vez, Historias de caballos y de hombres (2013), es una comedia dramática con un ligero grado de humor negro sobre la importancia de estos animales en la vida del hombre. 

Por su parte, el director japonés Shion Sono evoca entrañables rodajes en 35 mm, como los del legendario Bruce Lee, el clásico filme Cinema Paradiso, al cine amateur y al cine de yakuzas, a través de una explosiva mezcla de comedia gore y falso documental que lleva por título, Vamos a jugar al infierno (2013), donde hace un recorrido a los sueños de juventud, al estilo de una comedia ácida.

El filme clásico nacional La diosa arrodillada (1947), de Roberto Gavaldón, es una muestra del talento cinematográfico de este realizador, que se seleccionó en el marco de los festejos por el centenario del natalicio de María Félix. Sin embargo, también es un drama sobre un triángulo amoroso, que fue escrito por el propio Gavaldón en colaboración con el genio literario José Revueltas.

La programación de esta 56 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, los horarios, salas y fechas, se podrán consultar en el micrositio: www.cinetecanacional.net/micrositios/muestra56/

Fuente
CONACULTA