Vitrina del cine suizo, el Festival de Solothurn festeja su quincuagésima edición. La primera, en 1966, marcó el nacimiento de un nuevo cine, poético e irreverente, “un pequeño milagro”, decía la prensa entonces. Los nombres de realizadores como Tanner, Goretta, Soutter o Schmid dieron la vuelta al mundo y aún hoy no han perdido su brillo.
