Nueva York, 9 de noviembre, 2016 (AP). La inesperada victoria de Donald Trump contra Hillary Clinton en las elecciones presidenciales del martes fue el giro final de una montaña rusa hecha a la medida de la televisión, a la vez que una severa lección a los periodistas sobre el peligro de las conclusiones apresuradas.
Con base en las encuestas y el pensamiento grupal, la cobertura televisiva comenzó partiendo de la base apenas disimulada de que Clinton sería la vencedora, hasta que empezaron a llegar los resultados que apuntaban a algo muy diferente.
Decenas de millones siguieron el drama que se prolongó hasta la madrugada.
