Los Ángeles (AP). Veinte años después que "Trainspotting" metió al público en las profundidades del seductor y perturbador mundo de un grupo de jóvenes escoceses adictos a la heroína y amantes de Iggy Pop, el director Danny Boyle se pone a reflexionar.
Desde el éxito masivo de su segundo largometraje, Boyle ha ganado un Oscar, ha dirigido la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres y ha dejado en claro que no le gusta repetirse.

